Coloquio De la tierra al alimento / De los valores a las reglas
Pero no podemos dejar de precisar que dichas "causas" no son sino una ínfima parte de un problema de una extrema complejidad mundial y del que no vemos cómo poder salir. Los derechos humanos parecen impotentes para encauzar el heterogéneo flujo de la especulación internacional sobre las materias primas, la desforestación salvaje, la brutalidad del comercio internacional en contra de los más débiles, la ausencia de reforma agraria, el calentamiento climático incontrolado, todos aquellos que ponen el interés colectivo o general al servicio de sus intereses personales.
Pero ¿Podemos invertir el curso de las cosas? ¿Podemos progresar sobre la vía de la efectividad de los derechos humanos y hacer que sean concretamente oponibles?
En realidad, los derechos humanos antes de aparecer como verdaderas soluciones en sí, nos muestran aquellos caminos por los que hemos de ir. Tenemos que recurrir a la imaginación política, la imaginación económica y a la imaginación jurídica para darle cuerpo a los derechos humanos en cuanto a la alimentación (y por consiguiente al agua) y al acceso a la tierra.
Las propuestas políticas y/o económicas ya están, en parte, en tela de juicio. Otras van sumándose, al filo del tiempo, en especial aquellas que provienen de la Cumbre mundial sobre la seguridad alimentaria organizada por la FAO en Roma en noviembre del 2009. Pero apenas si hay propuestas jurídicas en la mesa de discusiones. Si se suele hacer referencia a las necesidades de la regulación, es por alusión a las leyes de la economía y del mercado, de la moral y la ética, o de la ciencia.
Pero nuestra época muestra con demasía que una organización social que deja de lado la regulación por el derecho puede producir catástrofes medioambientales, sociales, sanitarias o financieras. No hay solución que pueda prescindir de un enfoque jurídico porque el derecho es el único modo de regulación de las relaciones humanas y de los intercambios que tenga una legitimidad para todos los ciudadanos y que tenga en cuenta el interés general. Cae de su peso que muchas de las soluciones vendrán de orientaciones políticas y elecciones económicas.
Pero no dejará de ser en el idioma del derecho, con los recursos del derecho y con la fuerza de apremio del derecho, que cada una de las soluciones pensadas podrán irse implementando y aplicando.
Si queremos que suelten prenda las mandíbulas de acero que retienen a cientos de millones de personas víctimas de una alimentación insuficiente o desequilibrada, hay que conseguir conjugar en coherencia la acción política, la actividad económica, la cohesión social y la regulación jurídica.
El programa de investigación LASCAUX pretende contribuir a esta labor poniendo en perspectiva el enfoque político, económico y jurídico para que la tierra y los productos alimenticios no sean considerados como simples mercancías como las demás.
Para ello, se pondrán en común las imaginaciones de investigadores, ONG, políticos, ciudadanos durante las dos primeras jornadas del Foro mundial de derechos humanos de Nantes, 28 y 29 de junio del 2010.
Más http://www.droit-aliments-terre.eu/Pages/evenements.html

